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El renacimiento del transporte público?

Ya sabemos que 2020 marca un antes y un después en el sector del transporte, aunque sus consecuencias no se concretarán hasta bien entrado el año próximo. Todavía está por ver de qué manera exacta se alinearán nuestras preferencias pospandemia con las opciones de transporte disponibles.

Nosotros creemos que el transporte público no solo seguirá siendo el corazón de ciudades y poblaciones de todo el mundo, sino también que tiene la oportunidad de resurgir con fuerza renovada de esta dura prueba. Todo empieza por aceptar el hecho de que nuestras necesidades en materia de desplazamiento en realidad no han sido nunca estáticas, y la actual aceleración de los cambios así lo demuestra. Georg Polzer, nuestro cofundador y Director de Estrategia, comparte sus reflexiones.

Básicamente, la COVID-19 ha hecho pedazos el manual por el que se regía el sector del transporte. Sujetos a modelos anticuados de otras épocas, los operadores y los consultores de transporte que intentan planificar para el mundo del mañana puede que tengan la sensación de estar construyendo el futuro a ciegas. Son muchas las preguntas.

¿Qué repercusiones a largo plazo tendrá la pandemia en la decisión y la forma de viajar de las personas? ¿Perjudicará nuestro deseo de mantener la distancia social a los nuevos servicios de movilidad que empezaban a arraigar en nuestras ciudades? ¿Siguen teniendo sentido los proyectos de infraestructuras de transporte planeados hace tiempo, dado el súbito cambio en nuestros hábitos de desplazamiento?

Antes de la COVID, creíamos que dos tendencias globales estaban confluyendo para dar respuesta a nuestras nuevas necesidades de desplazamiento: por un lado, un renovado interés por el transporte público como opción económica y respetuosa con el medio ambiente; por el otro, un aumento de proveedores de micromovilidad que cubrían las necesidades de conectividad en el primer y último tramo de los desplazamientos.

Las repercusiones de los confinamientos y los cambios en la percepción de lo que es seguro y deseable en materia de desplazamiento, ¿detendrán los progresos o llegarán incluso a cambiar su curso por completo? El futuro puede parecer incierto, pero entender de forma precisa qué está pasando ahora mismo nos da una pista de cómo puede avanzar el sector del transporte.

El regreso del transporte público

Los diez años anteriores a la aparición de la COVID fueron los del renacimiento del transporte público. Casi tres cuartas partes de los europeos viven a día de hoy en zonas urbanas. Motivadas por factores financieros, ecológicos y sociales, cada vez más personas, especialmente entre las generaciones más jóvenes, renuncian al coche en favor del transporte público, con ayuda de las opciones bajo demanda.

Hasta hace poco, ello había dado como resultado un aumento en el uso del transporte público. En Alemania, el número total de trayectos en transporte público creció en casi un 10 % entre los años 2004 y 2019, y esto se produjo en un momento en el que la población alemana estaba disminuyendo. También en el Reino Unido aumentaba lentamente el uso del transporte público, mientras que el del automóvil particular se mantenía casi sin cambios año tras año.

De Ámsterdam a Birmingham y de Helsinki a París, las ciudades europeas anunciaron ambiciosos planes para reclamarles las carreteras a los coches y entregar las calles a peatones, ciclistas y soluciones de transporte público.

Y llegó la pandemia

La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto devastador en todos los aspectos de la industria del transporte. En la primera semana de abril, el uso del transporte público en términos interanuales cayó un 81 % en Francia, un 66 % en Reino Unido y un 53 % en Alemania. La utilización de las opciones de movilidad compartida, desde taxis y vehículos con conductor al transporte público y las bicicletas compartidas, también cayó en picado, como era de esperar.

A lo largo de los últimos meses, nuestros clientes del sector del transporte se han centrado en entender las repercusiones directas de la pandemia sobre la movilidad de las personas a fin de evaluar la seguridad de sus servicios, mantener informados a sus accionistas y reducir al mínimo el impacto en sus operaciones. No obstante, no hemos hecho más que empezar a registrar los cambios que se están produciendo en la forma en que la gente se desplaza con regularidad.

¿Cuáles serán las repercusiones de estas alteraciones a medio y largo plazo? ¿Se mantendrán los hábitos de desplazamiento recién adoptados? ¿Influirá nuestra susceptibilidad a las multitudes en las decisiones que tomemos a la hora de ir de A a B? Ninguna de estas preguntas puede responderse observando hábitos pasados.

El modelo tradicional, consistente en usar encuestas con años de antigüedad y contadores físicos para tomar decisiones acerca de qué infraestructuras de transporte deben construirse y qué servicios deben prestarse, ya no es adecuado a los objetivos."

Georg Polzer
cofundador y Director de Estrategia de Teralytics

Tanto los operadores como los consultores de transporte necesitan perspectivas de movilidad que arrojen luz sobre las tendencias a nivel de población. Para empezar a entender la repercusión a largo plazo de la COVID sobre su negocio, Ud. necesita tener en cuenta tanto las fluctuaciones a corto plazo por horas del día o semanas, como la trayectoria global a lo largo de los próximos meses.

El futuro de las ciudades

Es probable que la pandemia repercuta de forma notable en qué lugar elijamos para vivir y de qué forma decidamos trabajar.

En el mundo previo a la COVID, alrededor de una quinta parte de los empleados en países europeos avanzados como Dinamarca, Países Bajos o Suecia trabajaban desde casa «al menos varias veces al mes». En abril de 2020, alrededor del 50% de todos los empleados estaban trabajando desde casa en dichos países, y los de otros países les seguían de cerca.

A muchos les ha gustado la experiencia. La mitad de los trabajadores británicos citan como principal ventaja la capacidad para organizarse los horarios con mayor flexibilidad, mientras que al 43 % de los empleados le gustaría no tener que volver a perder el tiempo en desplazarse a diario al trabajo. Queda por ver cuántas personas estarían dispuestas a trabajar desde casa para siempre, o al menos de forma parcial. Ahora que las empresas están anunciando políticas para implantar de forma permanente el trabajo desde casa, o posponiendo la vuelta a la oficina hasta bien entrado el año 2021, es probable que asistamos a un cambio en la forma en que muchos de nosotros elegiremos trabajar. Por ende, es probable que cambien también las decisiones a la hora de elegir el lugar para vivir. Las políticas para trabajar de forma remota y la mayor demanda de opciones de desplazamiento a larga distancia tendrán un impacto considerable en la planificación del transporte y en la prestación de los servicios de movilidad.

La oportunidad para cambiar

Los momentos de grandes cambios en el sector muchas veces pueden servir de catalizadores para lograr mejores resultados.

Puede que ahora mismo no lo parezca, pero los cambios en las preferencias de la gente en materia de desplazamiento en el mundo pos-COVID son una nueva oportunidad de ofrecer un transporte público fluido y que satisfaga a todo el mundo."

Georg Polzer
cofundador y Director de Estrategia de Teralytics
Acelerar la planificación dinámica de horarios

Tradicionalmente, la demanda de transporte público durante las horas puntas de la mañana y la tarde puede ser hasta cinco veces superior a la del mediodía. Ahora que las personas tienen horarios de trabajo más flexibles, es probable que los operadores de transporte público necesiten distribuir sus servicios más uniformemente a lo largo del día.

Los horarios del transporte público tienden a buscar un equilibrio entre la optimización de la flota y las necesidades reales de los usuarios. La mayoría de los servicios de autobús, por ejemplo, realizan paradas consensuadas a ciertas horas fijas. Parece que este modelo económico ha dejado de ser adecuado ahora que todo el mundo considera prioritarias la distancia social y la practicidad.

El análisis de los hábitos actuales en materia de movilidad arroja una luz sobre la demanda y las preferencias de las personas que puede ayudar a convertir la planificación dinámica de horarios en la senda a seguir para lograr la rentabilidad de los servicios de transporte público. Teralytics trabaja con algunos de los más destacados operadores de transporte público del mundo para ayudarles a satisfacer mejor las necesidades de sus usuarios.

Doblar la apuesta por la conectividad en el primer y último tramo

Las zonas urbanas suelen atraer la mayor parte de la atención de los operadores de transporte público. A medida que nuestra relación con las ciudades evoluciona y más gente elige vivir en las afueras, la conectividad con la periferia y entre unas ciudades y otras debería pasar al primer plano.

En el Reino Unido, por ejemplo, mientras que tres de cada cuatro londinenses van al trabajo en bicicleta o transporte público, más de las tres cuartas partes de los trabajadores del resto del país se desplaza en su coche particular.

Una manera de abordar esta cuestión es reducir el precio de los billetes. El gobierno alemán aplica en el país un IVAreducido a los billetes de tren, lo que supone en esencia una reducción del 10 % en todos los trayectos de tren de más de 50 km aproximadamente. No obstante, el coste no es el único factor.

“La falta de conectividad en el primer y último tramo suele ser el principal impedimento para un mayor uso del transporte público”, dice Polzer. “Y si bien últimamente se ha puesto una mayor atención en esta conectividad, en el mundo pos-COVID será imprescindible que los servicios se integren a la perfección”.

Los servicios privados de movilidad bajo demanda pueden abordar algunos de estos retos y proporcionar a los usuarios comodidad y flexibilidad, pero no es razonable ni realista esperar que el sector privado llene por completo el vacío existente.

Herramientas digitales para la toma de decisiones

En los últimos años, la digitalización del transporte público ha avanzado de forma prometedora, pero la transformación ha sido lenta. La COVID ha instado a reducir las interacciones entre el personal y los usuarios del transporte. Está claro que los proveedores de servicios de transporte deben permitir que sus usuarios compren los billetes, paguen los pasajes y realicen la facturación mediante la tecnología sin contacto.

No obstante, la digitalización no puede detenerse ahí. Las herramientas analógicas, tales como las encuestas de hace años y los contadores en carretera, no pueden ofrecer el tipo de información sobre las necesidades de desplazamiento de todo el mundo que se precisa para garantizar que el transporte público pueda dar servicio a más gente y de forma más rentable.

Adoptando perspectivas de movilidad dinámicas y actualizadas, los operadores de transporte público pueden apreciar mejor dónde es posible ahorrar y dónde están las oportunidades, y crear una red de servicios que sea, en definitiva, más inteligente y económica de operar.

“Ya no se puede tardar años en tomar decisiones acerca de qué servicios ofrecer y qué infraestructuras construir”, dice Polzer. “Es necesario replantearse los métodos y la frecuencia con la que se obtienen los datos sobre los cambiantes hábitos de desplazamiento de las personas, y cómo se actúa ante ellos”.

En un estudio de 2015 se analizaron los hábitos de desplazamiento de los trabajadores londinenses antes, durante y después de una huelga ocurrida en 2014 en la que varias estaciones de metro permanecieron cerradas por espacio de tres días. Los investigadores descubrieron que el 5 % de los pasajeros que se vieron obligados a modificar sus itinerarios habituales debido a la huelga no los retomaron nunca una vez que esta terminó. Bastó un relativamente leve empujón para hacerles cambiar de hábitos para siempre.

Sabemos ya que 2020 es un punto de inflexión para el sector del transporte, pero todavía está por ver de qué manera exacta se alinearán nuestras preferencias pospandemia con las opciones de transporte disponibles. Estamos ante un desafío que solo puede resolverse mirando hacia el futuro, no al pasado. Los hábitos de desplazamiento de las personas están cambiando. Veamos esta situación como una oportunidad y aprovechémosla.